Gracias a James Murphy (DFA, LCD SOUNDSYSTEM) ha vuelto la música disco, pero con electrónica. O sea, renovada, muy novedosa, pero sin escatimar (que palabra fea) en generar ganas y ganas de bailar arriba de la mesa, mesita, aparador...
El disco de Hercules & Love affair es reciente y la rompe. Casi todas las canciones están cantandas por Anthony (and de Johnsons...), pero no en plan triste.
Disfruten, googlen, raphisereen o lo que tengan ganas...
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
domingo, 23 de marzo de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
"Hay que desaparecer un poco"

Entrevista con Guillermo Bonetto, cantante de Los Cafres
Txt Facundo Lozano.
Sol de interior/ generosa es la vida/ qué placer tan extenso", susurra el siempre romántico Guillermo Bonetto, de Los Cafres, en Sol del interior y se lo toma al pie de la letra. "Estoy de vacaciones hasta la primera fecha que hacemos en enero, en el parador de Rock and Pop. Por eso estoy muy relajado", cuenta el cantante de la banda de reggae más convocante de la Argentina, que hace dos meses editó Hombre simple y Barrilete, un disco doble que se vende por separado.
Su paz tiene que ver con el día (peronista y reggae, porque el sol parte la tierra) y también con el lugar donde vive, General Pacheco, en un casa con patio, el pasto muy crecido, una mini pileta que sólo alberga musgo y pececitos y obvio, relax intensivo. "Antes vivía en el barrio de Belgrano. Después de grabar un disco en un estudio de Don Torcuato me fui a vivir ahí. Estuve cinco años y me mudé acá. Una vez que llegás a esto, ya no podés volver. Yo, si me viera en un patio sin esta tierra, me deprimiría bastante".
El 7/10/07 la banda cumplió veinte años con alguna interrupción breve a principios de los '90. "Cambiaron muchas cosas. Fueron ciclos que dieron vueltas. Lo que yo rescato es que la magia está. Todavía hacemos las cosas con ignorancia e inocencia. Nos convertimos en una empresa, pero nos manejamos con mucho desorden, mucho caos. De la mano de la rebeldía y de no querer hacerse cargo de la seriedad de las cosas. Todo sigue siendo un juego. El caos es fundante porque genera la fantasía necesaria para seguir creando".
-Hablás de rebeldía, pero... ¿cuán rebelde puede ser una música que se convirtió en acompañamiento amable?
-No sé si somos amables. Nuestro enemigo, lo que hay que romper, es justamente eso: los conceptos en general. Porque los conceptos tienen una estructura sólida y las cosas no son sólidas. Las estructuras terminan siendo obsoletas. La rebeldía nuestra viene contra nuestra estupidez. Nos reconocemos como parte de esta sociedad, de este mundo y de lo estúpido que es todo. Entonces, intentamos reírnos de nosotros mismos. No pensamos en una revolución social de derrocar a alguien. Es la rebelión de derrocar a la estupidez, una lucha constante. No creemos que las cosas haya que creerlas porque las dice un libro, un sacerdote o Haile Selassie.
-¿Tocan mejor o peor después de 20 años como banda?
-A veces uno quiere ser más complejo y otras más simple. El tema de saber o no saber es raro. A veces es mejor no saber. Yo encuentro temas del comienzo de Los Cafres que están buenísimos y otros que son una garcha. Aprendí con el tiempo a valorar lo que se hace, saliendo de uno mismo.
-¿No es imposible salirse de uno?
-Uno, como partícipe, se pone en el medio, entre lo que hacés y lo que sentís. Ese estar cruzado te provoca muchas preguntas, mucha paranoia y te olvidás de que lo que estás haciendo no es tan tuyo. Hay que desaparecer un poco. Te toca a vos ser esa antena y estar ahí en ese momento, pero escapa un poco de vos. Ahí notás la mística. Hay una mística real, que es lo que escapa de vos, es matemática. Vos no tenés nada que ver con lo que te gusta, lo que escuchaste, lo que elegís, porque en realidad no elegís nada.
-El concepto de ser el medio para trasmitir algo ajeno es casi religioso...
-¡No! Estamos en contra de los dogmas. Pasa por la espiritualidad, que puede estar en una banda de cumbia que siente verdaderamente lo que hace. Puede estar mucho más presente ahí que en muchas bandas de rock o reggae. A veces se tiene más respeto por el atavío que por lo que se lleva adentro. Nosotros elegimos el reggae porque nos gustaba, no porque estaba de moda. Esa es una espiritualidad: sentir la mística de la música adentro y disfrutarla.
-¿Creés en el poder del voto y en la política en general?
-Sí, en el voto creo. No en la formación moral del político como cambiador. Creo que el cambio viene desde nosotros. Poner el granito de arena que tengas para poner.
-Siempre destacás el granito de arena a la sociedad que pone la banda. ¿Es así? ¿Es suficiente?
-Creo que es así, pero no creo que sea suficiente. A veces pienso en qué soy yo como artista. ¿Un ego asqueroso o tengo una función real e importante? Creo que son las dos cosas. Los artistas que se embanderan me dan asco. Cerrá el orto y hacé lo que quieras.
-Todos dicen que tenés buena voz. ¿Vos sos autocrítco en relación a eso?
-Creo en las cosas que tengo buenas y sé las cosas que tengo malas. Me creo lo que hice, porque nadie lo hizo antes que yo, lo tuve que inventar: poder componer en español en el estilo en que yo lo hago. Sé que lo inventé, porque no lo encontré en ningún otro lado.
Hombres simples y barriletes
El cantante de Los Cafres evita la solemnidad y por eso dice que no existen los conceptos para componer y editar sus discos.
-¿Para qué separar "Hombre simple" y "Barrilete" y no hacer una edición doble entonces?
-El disco de Los Cafres es doble, pero la forma de conseguirlo es de a uno, por una cuestión económica. Si fuese doble sería muy caro y sería el único disco que podrías comprar.
-¿Cómo debe ser ese "hombre simple"?
-La idea es: "Ama la vida que vives y vive la vida que amas". Dejá de romper las pelotas y hacé lo que querés.-Es un lugar común. ¿Es posible para gente sin recursos?-Creo que sí. Quizás les sea más sencillo, hay menos opciones.
"Hace mal fumar tanto porro"
A Bonetto, a pesar de los años con el reggae, se lo nota apasionado con el género, sobre todo con sus raíces. Pero algo cansado de la redundancia con Bob Marley: "Marley es buenísimo, pero hay otras cosas".
-Tu forma de cantar está mucho más cerca a la de Toots (de Toots and the Maytals) por lo meloso o soulero...
-Sí, seguro. Quizás más a la de Dennis Brown, que también es soulero. Pero para cantar como Toots, que hace un reggae más blusero, tenés que tener la voz más quebrada. Hay que fumar mucho más porro y hace mal fumar mucho.
-¿Qué falta conocer?
-Hay personas que no saben quién es Desmond Dekker y gracias a él se conoce el reggae y el ska en todo el mundo. Eso es un desastre. Que no conozcan a Burning Spear. O a Black Uhuru con Michael Rose.
-Siempre aparecieron enemistados con Nonpalidece y ahora viven cerca...
-Yo siempre los ayudé, no sé por qué siempre sale el tema. Pero estamos acostumbrados al River-Boca.
-¿Es el River-Boca del reggae?
- (Esquiva) No, podría ser un Boca con... no sé. Es que yo sé tan poco de fútbol...
miércoles, 9 de enero de 2008
EL APAGON
Nadie, pero nadie eh, podría justificar mejor la enormidad del disco que Britney Spears editó hacia fines del 2007.
Las divas del pop cibernético
Por: Pablo Schanton
Ambas son números fijos en titulares amarillistas: Kylie cosechó novio chileno de paso por Sudamérica y al tiempo, logró superar un cáncer de mama; Britney pasó de escolar virgen a vivir la vida loca, raparse y perder la tenencia de sus hijos. Ambas son herederas del "modelo Madonna": soy un ícono listo para el póster y el clip, luego existo como estrella pop. Una ya casi contabiliza 40 años; la otra anda por los 26. Mientras no reaparezca su mentora, representan hoy dos formas de ser diva pop en esta década: humanas, demasiado humanas, en la vida; post-humanas, casi robóticas, en la obra.
Bien, ninguna se destaca como vocalista justamente. Mientras la australiana emite una sonoridad de muñequita con disco, tan nasal como de neón; a Britney le sale un quejido aniñado y cromado. Cuando no hacen playback o les imponen "autotune" (una entonación digital), desafinan, y cómo, en vivo. Pero eso qué importa: sus nuevos álbumes se destacan por un virtuosismo de productor al momento de tratarles sendas voces: en el estudio de grabación terminan deshumanizándolas. Escuchen Speakerphone (de X, Kylie) y Piece of Me (de Blackout, Britney): ya son sinfonías del vocoder.
Y sí, estamos antes dos álbumes de "productor" con diva como firmante, siguiendo la escuela Gorgio Moroder-Donna Summer. Britney explota el talento de un discípulo del gran Timbaland, Danja, además de compartir con Kylie a Bloodshy & Avant, el genial dúo sueco que le cedió a la Spears aquel hitazo que fue Toxic (03). Es decir, este pop no pertenece a la tradición de los cantautores tipo Lennon-McCartney, sino al de Phil Spector, Gamble & Huff, Chic, Trevor Horn, Timbaland. Por eso, para disfrutar estos discos hay que abandonar varios prejuicios rockeros: a veces en este país se prefiere escuchar mal rock que pop de excelente factura (okey, y facturación), como el que hay en Blackout ("Apagón"). Si a esto se suma el morbo y la culpa con que aquí se consume chismografía, Kylie y Britney están condenadas...
Empecemos a analizar entonces X (es el décimo álbum en estudio de la Minogue, de ahí el número romano), cuyo corte, 2 hearts, es un pastiche de Goldfrapp. Dos notas de teclados campean la canción recordando el Tainted Love (1981) por Soft Cell, hit que también es citado en el flamante Radar de Britney. A diferencia de su ya clásico Fever (01) y de Blackout, aquí el eclecticismo denuncia desorientación estilística. Los mejores temas se los debemos a Bloodshy & Avant: el excitante Speakerphone y el sutil Nu-Di-Ty. Tras la noventosa Sentized (uff, volver a samplear a Serge Gainsboug), se acumulan los guiños a la Madonna de los comienzos en Wow y a la última en No More rain.
Si en Kylie todavía abunda el aroma a retro (su obsesión con la estética fashion de los '80), lo de Spears suena a futurismo. Blackout es el esperanto del pop, un álbum mainstream pero del 2010 más o menos. Compárenlo con el de la exitosa Amy Winehouse (otra amarillista): la inglesita lunga queda varada en el soul de 1966. Los arreglos barrocos de Blackout son esponja de géneros underground (hay elementos de Dub step, Hip hop alla Kanye West, Schaffel alemán, Neo electro, etc.). La inmediatez del gancho pop no debería eximirnos de apreciar los detalles en capas y capas de voces e instrumentos.
Además, el disco de Britney funciona como cínico comentario sobre su personaje público. Es pop autoconsciente, listo para generaciones entrenadas en las ironías de Shrek y el talk show de Eminem. El pedido de "Dame más" (estribillo de Gimme More) habla de un público voyeur que consume su vida privada. Es decir, nosotros: al repetir el estribillo ratificamos esa cadena caníbal que une a fans e ídolos. Britney canta "Mi corazón late como máquina de ritmos" asumiendo robotización. Como Angelina Jolie interpretando a Lara Croft: en su vida es una colección de chismes; en su obra, un fantasma en la máquina. Pero ¡qué disco!
Las divas del pop cibernético
Por: Pablo Schanton
Ambas son números fijos en titulares amarillistas: Kylie cosechó novio chileno de paso por Sudamérica y al tiempo, logró superar un cáncer de mama; Britney pasó de escolar virgen a vivir la vida loca, raparse y perder la tenencia de sus hijos. Ambas son herederas del "modelo Madonna": soy un ícono listo para el póster y el clip, luego existo como estrella pop. Una ya casi contabiliza 40 años; la otra anda por los 26. Mientras no reaparezca su mentora, representan hoy dos formas de ser diva pop en esta década: humanas, demasiado humanas, en la vida; post-humanas, casi robóticas, en la obra.
Bien, ninguna se destaca como vocalista justamente. Mientras la australiana emite una sonoridad de muñequita con disco, tan nasal como de neón; a Britney le sale un quejido aniñado y cromado. Cuando no hacen playback o les imponen "autotune" (una entonación digital), desafinan, y cómo, en vivo. Pero eso qué importa: sus nuevos álbumes se destacan por un virtuosismo de productor al momento de tratarles sendas voces: en el estudio de grabación terminan deshumanizándolas. Escuchen Speakerphone (de X, Kylie) y Piece of Me (de Blackout, Britney): ya son sinfonías del vocoder.
Y sí, estamos antes dos álbumes de "productor" con diva como firmante, siguiendo la escuela Gorgio Moroder-Donna Summer. Britney explota el talento de un discípulo del gran Timbaland, Danja, además de compartir con Kylie a Bloodshy & Avant, el genial dúo sueco que le cedió a la Spears aquel hitazo que fue Toxic (03). Es decir, este pop no pertenece a la tradición de los cantautores tipo Lennon-McCartney, sino al de Phil Spector, Gamble & Huff, Chic, Trevor Horn, Timbaland. Por eso, para disfrutar estos discos hay que abandonar varios prejuicios rockeros: a veces en este país se prefiere escuchar mal rock que pop de excelente factura (okey, y facturación), como el que hay en Blackout ("Apagón"). Si a esto se suma el morbo y la culpa con que aquí se consume chismografía, Kylie y Britney están condenadas...
Empecemos a analizar entonces X (es el décimo álbum en estudio de la Minogue, de ahí el número romano), cuyo corte, 2 hearts, es un pastiche de Goldfrapp. Dos notas de teclados campean la canción recordando el Tainted Love (1981) por Soft Cell, hit que también es citado en el flamante Radar de Britney. A diferencia de su ya clásico Fever (01) y de Blackout, aquí el eclecticismo denuncia desorientación estilística. Los mejores temas se los debemos a Bloodshy & Avant: el excitante Speakerphone y el sutil Nu-Di-Ty. Tras la noventosa Sentized (uff, volver a samplear a Serge Gainsboug), se acumulan los guiños a la Madonna de los comienzos en Wow y a la última en No More rain.
Si en Kylie todavía abunda el aroma a retro (su obsesión con la estética fashion de los '80), lo de Spears suena a futurismo. Blackout es el esperanto del pop, un álbum mainstream pero del 2010 más o menos. Compárenlo con el de la exitosa Amy Winehouse (otra amarillista): la inglesita lunga queda varada en el soul de 1966. Los arreglos barrocos de Blackout son esponja de géneros underground (hay elementos de Dub step, Hip hop alla Kanye West, Schaffel alemán, Neo electro, etc.). La inmediatez del gancho pop no debería eximirnos de apreciar los detalles en capas y capas de voces e instrumentos.
Además, el disco de Britney funciona como cínico comentario sobre su personaje público. Es pop autoconsciente, listo para generaciones entrenadas en las ironías de Shrek y el talk show de Eminem. El pedido de "Dame más" (estribillo de Gimme More) habla de un público voyeur que consume su vida privada. Es decir, nosotros: al repetir el estribillo ratificamos esa cadena caníbal que une a fans e ídolos. Britney canta "Mi corazón late como máquina de ritmos" asumiendo robotización. Como Angelina Jolie interpretando a Lara Croft: en su vida es una colección de chismes; en su obra, un fantasma en la máquina. Pero ¡qué disco!
jueves, 8 de noviembre de 2007
THE RAPTURE y LCD EN ARGENTINA
El jueves que viene toca The Rapture en el Gran Rex. Sí, es una lástima que la banda más excitante y bailable de la actualidad toque en un teatro, pero de todas formas va a ser genial, hacen un show tremendo. Aquí les dejo una canción y los invito a que mañana lean, en la página 3 del Suplemento S! de Clarín, una nota que le hice a Vito Roccoforte, batero del grupo.
Ah! y por si no sabían LCD SOUNDSYSTEM toca en CREAMFIELDS
LCD SOUNDSYSTEM- NORTHAMERICAN SCUMS
Ah! y por si no sabían LCD SOUNDSYSTEM toca en CREAMFIELDS
LCD SOUNDSYSTEM- NORTHAMERICAN SCUMS
jueves, 1 de noviembre de 2007
HOT CHIP EN ARGENTINA
Los ingleses que acaban de firmar para DFA están en Buenos Aires y tocan mañana viernes en ese lugar espantoso que es Crobar (Marcelino Freyre y Paseo de la Infanta).
Por si les llama la atención, pero no conocen acá va un videito para que chequeen:
Aunque es verdad que como dice mi amigo Andii (El de Eh! Music) las entradas están obsenamente caras.
Besos y abrazos, Facu Lozano.
Por si les llama la atención, pero no conocen acá va un videito para que chequeen:
Aunque es verdad que como dice mi amigo Andii (El de Eh! Music) las entradas están obsenamente caras.
Besos y abrazos, Facu Lozano.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Viene El Tego Calderon! El Abayarde
La felicidad me domina. Está confirmado, viene el Tego Calderon para el Personal Fest. Que fácil que conseguís la felicidad dirás vos mientras lees este posteo improvisado y sí, tenés razón...
jueves, 27 de septiembre de 2007
Calexico- Cruel
ENTREVISTA > CALEXICO
La ley de la frontera
La banda yanqui más mexicana será protagonista de otra edición de Nuevos Aires folk. Joey Burns habla sobre la inmigración, el nacimiento del grupo y sus shows en vivo.
--------------------------------------------------------------------------------
Txt Facundo Lozano.
El nombre Calexico es la mezcla entre California y México. Pero acaso eso yano sea importante, porque todo lo que puede insinuar esa denominación aparece cada vez más marcado en su música. Ellos son norteamericanos preocupados por conocer la mayor cantidad de sonidos del mundo. Puede resultar llamativo, pero Joey Burns, el que toca todo menos la percusión, comenta: "No hay tanto misterio: hoy vas a la sección world music de cualquier disquería o buscador y encontrás lo que querés". Como leen, nada de conceptos grandilocuentes, ni pretenciosos. Ni, mucho menos, falsa autenticidad con el desierto como postal.
"Empezamos a coleccionar marimbas, acordeones, violoncelos, cuatros y de ahí a grabar en casa, en muy baja fidelidad. No queríamos ser una banda de rock, tampoco experimental, pero sí de sensibilidades distintas, mezclar free jazz o compositores como Tom Waits o Ennio Morricone", asegura Burns, que junto a la bantocarán el 4 y 5 de octubre en La Trastienda, en el Nuevos Aires Folk, segunda edición.
El año pasado, el mundo de la crítica musical recibió con mucho entusiasmo Garden Ruin (se editó hace unos meses en la Argentina). El disco está muy lejos de lo que venía haciendo la banda, porque tiene un trabajo muy puntual sobre la canción tradicional, con Joey cantando, algo que prácticamente no aparecía en otras grabaciones de Calexico.
-¿Por qué decidieron hacer un disco más de canciones?
-Creo que cuando uno hace música desde hace tanto y saca una serie de discos, es natural que quieras cambiar, experimentar. Como somos una banda que trabaja con un sello independiente, no hay presiones para amoldarnos o repetirnos. Decidimos probar con algo nuevo, hacer un estilo de canción más clásico como el de Dylan, Neil Young o Wilco. También estamos muy influenciados por haber girado con Iron & Wine.
-¿Ninguna influencia más rockera?
-La influencia más fuerte que tengo viene del rock y es la banda punk The Minutemen. Eran y siguen siendo mi banda punk preferida. Ellos lograron combinar muchas influencias diferentes y eso me moldeó. Su compromiso con la música era un desafío, con buenas letras, que unas eran poéticas y otras concisas y cautivantes desde lo político-social.
-Justamente en este disco aparece presente una descripción de como se trata a los inmigrantes en "Roka"...
-Sí, tuvimos la necesidad de escribir sobre eso. La forma en que el miedo dominó a Bush y a mi país después del 11-S es alarmante, muy triste. No estoy de acuerdo con la construcción de un muro militarizado, porque revela una renuncia a la fé en la diplomacia. Además nos pareció importante que el estribillo lo cante Amparo Sánchez (Amparanoia), para que se remarque el mensaje.
Burns tira sentencias y asegura que para conocer lo que hacen hay que escuchar los discos en donde participan, no sólo los que hacen. En relación a las presentaciones en vivo dice: "A la gente le gusta mucho nuestro show en vivo, porque hay muchos instrumentos, mucha dinámica. La cosa se pone muy intensa al final y taciturna al principio. Es como ver una película". Habrá que chequear.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Nestor en Bloque
Una canción genial, pero con un compi de fotos en sincronía con el tema completamente deforme. Disfruten
domingo, 9 de septiembre de 2007
Muchos Cojones, todos juntos.
La Mala Rodríguez- Nanai
Y para que la conozcan más, una nota maravillosa, que salió en Página 12 y escribió una amiga.
LA PUMA RODRÍGUEZ
Por Guadalupe Treibel
La presentación es sugestiva: “No soy Superman, soy la María y hago grande el día”. María es Mala Rodríguez (La Mala) y, con esta leyenda, abre su nuevo disco, Malamarismo. Evidentemente corre con una autoestima saludable que bien le sirvió para que su nombre –y sobrenombre– se fijen en el ambiente del hip hop en castellano. Claro, para un escenario machista y, en ocasiones, purista, no es algo menor. Sobre todo cuando La Mala habla de cosas de mujeres y no resigna recursos: sus canciones incluyen elementos del pop, del flamenco y de otros géneros. “Sin reputación no hay respeto”, canta/rapea la española en la canción Por la noche. Y los códigos del mundillo rapero le dan la razón.
La Mala es morocha, tiene 29 y usa flequillo hasta los ojos. De ahí, nariz y boca, todo en orden –como se acostumbra–. En la garganta nace la voz, el motor de esos versos directos que le hacen frente a cualquier tópico relevante. Aunque, sí, es cierto, el mensaje-todoterreno puede afectar una o dos susceptibilidades. Pero no interesa; sería difícil no hacerlo al hablar del sistema, los inmigrantes, los golpeadores de mujeres, la drogadicción. Siempre habrá quien vea el videoclip de La niña, canción de su disco anterior, Alevosía (2003), y aplauda la decisión de algunos canales del Viejo Continente de prohibirlo. Se sabe: a la gente le choca ver que una nena de siete, ocho años, venda droga en la ficción. En la vida real, en cambio, puede mirar para otro lado.
Ey, que La Mala se la toma en serio, pero desde el humor irónico, fatalmente ácido. Y, ojo, a no confundir, que las rimas no buscan el gag, buscan la crítica social bien dicha, desde adentro. Y, en ese proceso introspectivo, ella reconoce la búsqueda propia, desde las canciones. Así, el modo de operar no es el sermón, sino –más bien– todo lo contrario. “No seas malo, sé travieso”, invita al micrófono la andaluza que también llama a querer. Es que le va mejor desde que dejó de odiar. La bronca se la quitó su niño Kairel, que –con un año y medio– ya anduvo de gira desde la panza.
Ella dice que es abierta, que escucha de todo y que la siguen tribus muy diferentes. Parece que –hace no mucho– descubrió a Jimi Hendrix y su recital de Woodstock le tumbó la cabeza. “Si llego a ver eso antes, no soy rapera”, cuenta como una lección más de las contingencias de la vida. ¿Y por qué ese apodo, entonces? Para ella el nombre es un “grito de guerra” en plena batalla por el respeto de su clica (algo así como pandilla, en chicano). Antes, Mala era para firmar los graffiti de las paredes. Ahora, es una firma del rap español. Pero la designación viene de antes, de cuando la tía la “bautizó” porque no se callaba nada. “No soy esclava de lo políticamente correcto”, explica ella, ni antes ni ahora.
Como polillas rítmicas, las canciones de Mala Rodríguez agitan y chocan. Se las escuchó en películas como Lucía y el sexo, después en sus discos y, a veces, con otros artistas: con Calle 13, por ejemplo, hablan de faltarse el respeto; lo hacen escatológica y sexualmente –y funciona muy bien–. Por ahora, su trilogía de discos –que arrancó en el 2000 con Lujo ibérico– no llegó a ser Santísima Trinidad en Argentina, donde sólo está editado su nuevo trabajo, Malamarismo.
La chica que nació en Cádiz, pero creció en Sevilla y ahora pasa de visita por Argentina (se presenta en 8 de septiembre en el Roxy Club) dice que no practica el arrepentimiento. Desde la adolescencia eligió la música (esta música) y le va bien. De todas formas, no quiere convertirse en un personaje. Mientras frasea en sus canciones, lo aclara: “Yo soy mejor que La Mala”. Las dos son igual de queribles.
Y para que la conozcan más, una nota maravillosa, que salió en Página 12 y escribió una amiga.
LA PUMA RODRÍGUEZ
Por Guadalupe Treibel
La presentación es sugestiva: “No soy Superman, soy la María y hago grande el día”. María es Mala Rodríguez (La Mala) y, con esta leyenda, abre su nuevo disco, Malamarismo. Evidentemente corre con una autoestima saludable que bien le sirvió para que su nombre –y sobrenombre– se fijen en el ambiente del hip hop en castellano. Claro, para un escenario machista y, en ocasiones, purista, no es algo menor. Sobre todo cuando La Mala habla de cosas de mujeres y no resigna recursos: sus canciones incluyen elementos del pop, del flamenco y de otros géneros. “Sin reputación no hay respeto”, canta/rapea la española en la canción Por la noche. Y los códigos del mundillo rapero le dan la razón.
La Mala es morocha, tiene 29 y usa flequillo hasta los ojos. De ahí, nariz y boca, todo en orden –como se acostumbra–. En la garganta nace la voz, el motor de esos versos directos que le hacen frente a cualquier tópico relevante. Aunque, sí, es cierto, el mensaje-todoterreno puede afectar una o dos susceptibilidades. Pero no interesa; sería difícil no hacerlo al hablar del sistema, los inmigrantes, los golpeadores de mujeres, la drogadicción. Siempre habrá quien vea el videoclip de La niña, canción de su disco anterior, Alevosía (2003), y aplauda la decisión de algunos canales del Viejo Continente de prohibirlo. Se sabe: a la gente le choca ver que una nena de siete, ocho años, venda droga en la ficción. En la vida real, en cambio, puede mirar para otro lado.
Ey, que La Mala se la toma en serio, pero desde el humor irónico, fatalmente ácido. Y, ojo, a no confundir, que las rimas no buscan el gag, buscan la crítica social bien dicha, desde adentro. Y, en ese proceso introspectivo, ella reconoce la búsqueda propia, desde las canciones. Así, el modo de operar no es el sermón, sino –más bien– todo lo contrario. “No seas malo, sé travieso”, invita al micrófono la andaluza que también llama a querer. Es que le va mejor desde que dejó de odiar. La bronca se la quitó su niño Kairel, que –con un año y medio– ya anduvo de gira desde la panza.
Ella dice que es abierta, que escucha de todo y que la siguen tribus muy diferentes. Parece que –hace no mucho– descubrió a Jimi Hendrix y su recital de Woodstock le tumbó la cabeza. “Si llego a ver eso antes, no soy rapera”, cuenta como una lección más de las contingencias de la vida. ¿Y por qué ese apodo, entonces? Para ella el nombre es un “grito de guerra” en plena batalla por el respeto de su clica (algo así como pandilla, en chicano). Antes, Mala era para firmar los graffiti de las paredes. Ahora, es una firma del rap español. Pero la designación viene de antes, de cuando la tía la “bautizó” porque no se callaba nada. “No soy esclava de lo políticamente correcto”, explica ella, ni antes ni ahora.
Como polillas rítmicas, las canciones de Mala Rodríguez agitan y chocan. Se las escuchó en películas como Lucía y el sexo, después en sus discos y, a veces, con otros artistas: con Calle 13, por ejemplo, hablan de faltarse el respeto; lo hacen escatológica y sexualmente –y funciona muy bien–. Por ahora, su trilogía de discos –que arrancó en el 2000 con Lujo ibérico– no llegó a ser Santísima Trinidad en Argentina, donde sólo está editado su nuevo trabajo, Malamarismo.
La chica que nació en Cádiz, pero creció en Sevilla y ahora pasa de visita por Argentina (se presenta en 8 de septiembre en el Roxy Club) dice que no practica el arrepentimiento. Desde la adolescencia eligió la música (esta música) y le va bien. De todas formas, no quiere convertirse en un personaje. Mientras frasea en sus canciones, lo aclara: “Yo soy mejor que La Mala”. Las dos son igual de queribles.
lunes, 3 de septiembre de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
JUSTICE- D.A.N.C.E
Un video fantástico de la que quizás sea la mejor canción del año, bueh!, unas de las mejores.
viernes, 10 de agosto de 2007
Al Green- Take Me to the River
Ultimamente estoy escribiendo mucho. Por eso, hoy, y después de mucho tiempo sin postear absolutamente nada, tengo la necesidad de dejarles un video de mi cantante favorito. Lo bueno es que estaba en su mejor momento y que es en vivo.
viernes, 29 de junio de 2007
LA VERDADERA VOZ
James Brown se murió hace muy poco tiempo, este verano nomás. En Argentina, más allá de haber ocupado un lugar destacado en los medios de comunicación masivos, no fue un gran suceso. Quizás eso se deba a que la parte de la población que tuvo la posibilidad de conocer en SU MOMENTO a Brown ya está grande y con pocas ganas de salir a la calle a llorar por su ídolo, aquellos fueron los afortunados que pudieron comprar prácticamente todos sus discos desde el 60 en adelante, porque muchos de ellos se editaban en vinilo.
La generación que siguió gracias a Pink Floyd y a la música del ochenta olvidó la espontaneidad descontrolada del Padrino del Soul. También es verdad que él no hizo nada demasiado importante que mereciera una pizca de atención. Tiempo después llegaron los 90’s y con ellos el 1 a 1 y ahí si, los discos volvieron a las bateas, los discos y los Box Set, sí esas cosas hermosas que solo sirven para fanáticos y fetichistas (como yo). Simultáneamente mientras uno (vos, yo, cualquiera) podía encontrar lo que le apeteciere: el boom de la cumbia y algunas explosiones más que dejaron al Hombre más Trabajador de la Industria relegado para algunos pocos paleontólogos.
Sí, tenés razón vos que estás leyendo, en esta época tampoco hizo nada demasiado considerable.
Igual, la intención de este texto escueto dedicado este astro no futbolístico no es hacer esta reseña cuasi cronológica de la figura de Brown (No Almirante, por favor) en Argentina, sino destacar algo que quizás haya pasado por alto, incluso en Estados Unidos, país de residencia del finado en cuestión.
James Brown, además del groove indiscutible, todo su carácter de pionero en distintos estilos- hasta en el Rap- y de su violencia incontenible para con algunas mujeres que ¿amó?, James Brown señoras y señores, fue un gran cantante, un gran interprete con un nivel de expresión galáctico, anormal, gigante y sublime. Su voz no termina de apreciarse en temas como Sex Machine o Papa’s Got a Brand New Bag, porque el rol de la misma, en esas canciones, es prácticamente percusivo.
Finalmente, este texto no es más que una excusa para hacer una recomendación de un disco de 1970, que usted, sin necesidad de hurgar en las cuevas más escondidas y oscuras, puede encontrar en su disquería amiga. Estoy hablando de Soul on Top. Un disco que James Brown parece haber grabado para decirle al mundo: “Che, compañeros, no se olviden de que tengo una voz que la rompe”. En realidad, no importa si lo grabó para eso, pero seguramente cuando terminó de masterizarlo y llegó a su casa con la copia para la última escucha lo pensó.
En este material además de hacer algunas de sus grandes canciones, composiciones propias, como It’s a Man’s Man’s Man’s World le hinca el diente- y la gola- a clásicos como For Once in my Life y Every Day I Have The Blues y por dios!, que bien parados que deja a sus compositores. Por si fuera poco, en el disco lo acompaña una orquesta del carajo y todo, absolutamente todo, está producido por él.
viernes, 22 de junio de 2007
Entrevista a Lourdes
Vivir intentando
LA EX BANDANA SACA OTRO DISCO SOLISTA, DONDE SE PROPONE UN "POP PERSONAL"... Y SIGUE LOS PASOS DE LILY ALLEN.
--------------------------------------------------------------------------------
Txt Facundo Lozano.
Herbert, Depeche Mode, Juana Molina, Cerati y Erikah Badu: todas estas referencias parecen salidas de la cabeza de alguno de los productores del momento. Sin embargo, es el soundtrack que suena últimamente en la rubia cabeza de Lourdes Fernández, sí la de Bandana. Si bien la (ahora) súper blonda no dice que todo lo que escucha está volcado en su nuevo disco (De otro mundo), es claro que las referencias se hacen presentes. De hecho, el corte de difusión tiene un aire a reggae: "El disco lo produjo Gabriel Lucena (Entre Ríos) y él nos fue llevando hacia ese sonido". Con respecto al hecho de que este disco suene un poco más "amable" que el anterior, Lourdes dice: "Quise encontrar más claridad, porque Televisivamente me abrumó. Pretendía meternos en las radios para poder laburar y seguir con el proyecto". ¿Y el sueño de ser una popstar? "El disco tiene cosas de chica normal, de pop estándar, pero también de pop no tradicional y en el medio las perlitas que indican hacia dónde vamos". Así de claro se expresa la cantante que habla en plural, aunque más por solidaridad con sus compañeros que por un caso de personalidades múltiples: "Lourdes somos tres aunque lleve mi nombre". La banda se completa con Adrián Cano y Hernán Ripoll.
-¿No ves grandes similitudes entre tu nuevo disco y lo que hace la inglesita Lily Allen?
-Cuando planteamos la idea estética a la discográfica, ellos nos dieron el disco de Lily Allen para que lo escuchemos. No creo que nuestra propuesta sea igual, aunque el humor nos conecta.
-Ya sé que dijiste que no querés hablar de Bandana, pero... ¿no creés que puede ser un poco difícil que los medios ahora te tomen en serio?
-Si bien eso me quema la cabeza, comprendo que la única forma de contrarrestarlo es a fuerza de laburo y mucho remo. Creo que los medios quieren que me vuelva loca y que grite que todos fueron unos hijos de puta.
-Bueno, después de la fama total, en algunas canciones tuyas se ve una mirada irónica sobre la frivolidad del pop...
-Es que me gusta lo que hizo Miranda! con el pop: abrir cabezas y levantar una especie de banderita de justicia, para que el estilo no sea solamente comercial.
-Llamó mucho la atención el video "De otro mundo" por sus citas a YouTube. ¿Vos tuviste algo que ver con eso?
-¡Ja, ja! Sí, el video lo hicimos con Claudio Divella. El venía muy freakeado con YouTube y yo con el video de Ok Go! y esto de hacer todo con dos mangos. El video es como súper pro... pero bastante trucho.
-¿Cómo la ves a Lisa en "GH Famosos"?
-Eeehhh... (se pone seria). No la vi mucho, debe ser difícil estar ahí. Ella es muy inteligente y me imagino que si está en eso por algo debe ser, pero no puedo opinar mucho porque no tengo data.
lunes, 4 de junio de 2007
ENTREVISTA A ANDY CABIC DE VETIVER
"El freak folk no existe"
El líder de Vetiver reniega del género que volvió a imponer las guitarras y melenas.
--------------------------------------------------------------------------------
Txt Facundo Lozano.
En plena época vintage, lo único que faltaba volver a la moda eran los olvidados pelilargos de guitarra a la rodilla: cuando algunos estaban preocupados porque Limp Bizkit no le encontraba la vuelta al nü metal, nacía una escena que los medios denominaron "freak folk" con Devendra Banhart, José González y Vetiver a la cabeza. Estos dos últimos serán protagonistas del ciclo Nuevos Aires Folk, que se realizará el 12, 14 y 15 de junio en La Trastienda.
Vetiver es una banda que empezó a tocar a fines del 2003. Hoy, Andy Cabic, su líder y compositor principal, atiende el teléfono del Sí! y recuerda su visita del año pasado como guitarrista y percusionista de Banhart. "Fue genial, estuve en la casa de Juana Molina (que oficia de curadora del evento) y la gente me trató maravillosamente. Tocamos en lugares extraños, pero el público fue fantástico" (recordar el galpón... bajo una vía de tren). Devendra, a pesar de ser el "dueño de la movida", se siente integrante de Vetiver y ayudó a Cabic a componer algunas canciones. Al respecto del freak folk, Andy dice: "Conozco a las bandas, pero no creo que allí haya una escena, porque ninguno de nosotros nos hemos denominado así, los medios lo hicieron. El freak folk no existe".
-¿Cómo conociste a Devendra Banhart?
-Lo conocí en un mercado de pulgas en San Francisco, yo quería comprarle unas alhajas y él no quería cobrármelas.
-¿Escuchaste música argentina?
-Conozco Pescado Rabioso y me gustó mucho, porque cada álbum tiene una vibra muy diferente, al igual que los discos solistas que escuché de Spinetta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)